Las nuevas generaciones se han desmarcado de esa idea típica de literatura latinoamericana y se han inclinado por una que tiende más a la individualidad. Mucho de esto se debe a la globalización, ya que los escritores deben responder a otras realidades y al mainstream internacional.
Estos autores, incluido el costarricense Carlos Fonseca, son partidarios de que no es necesario esa vocería de la región para ser reconocidos a nivel internacional.
